Existe una realidad paralela que habita entre las paredes de nuestras casas, bajo los pisos de las oficinas, en los rincones que evitamos mirar. O eso es lo que pretende hacernos creer la leyenda urbana de los Backrooms, esa idea de espacios infinitos y laberínticos que se abren cuando haces algo tan simple como cruzar una puerta equivocada. A mediados de julio de 2026, el cine español volvió a obsesionarse con esta idea cuando Backrooms regresó a las pantallas con una versión extendida: Backrooms: Liquidación total, un montaje de 126 minutos que añadía 16 minutos de material exclusivo a lo que ya había cautivado a miles de españoles.
De internet a la pantalla: cómo nació una pesadilla colectiva
Los Backrooms no salieron de la mente de un cineasta establecido ni de una obra literaria clásica. Nacieron en 4chan, en esa red laberíntica de tablones anónimos donde conviven las obsesiones más oscuras de internet. Alguien, en algún momento de los años 2010, escribió la idea fundamental: si entras en un cuarto equivocado en cualquier edificio del mundo, podrías acabar en un lugar que no existe en los mapas. Un lugar donde no hay salida, donde solo hay pasillos amarillos mal iluminados, alfombra marrón pegajosa, y el zumbido omnipresente de luces fluorescentes que nunca se apagan.
Desde entonces, la leyenda ha crecido. Usuarios de internet añadieron capas: pisos diferentes con sus propios peligros, entidades desconocidas que habitan esos espacios, historias de gente que había logrado escapar. Lo que comenzó como una pasta creepypasta — un relato de terror de formato corto compartido en foros — se transformó en un fenómeno cultural global. España tiene su propia tradición de leyendas urbanas que han perdurado siglos, como la autoestopista fantasma de Sevilla, pero los Backrooms representan una evolución digital de ese miedo ancestral a lo desconocido.
¿Por qué nos atrae el terror de lo familiar?
Los Backrooms son aterradores precisamente porque podrían existir en cualquier parte. No necesitas viajar a un castillo misterioso en Transilvania o bajar a una cripta medieval. El terror está en tu oficina, en el edificio de apartamentos de tu barrio, en el sótano del supermercado donde compras. Eso es lo que hace que funcione: la idea de que la realidad no es tan sólida como creemos, de que hay grietas en la estructura de las cosas ordinarias.
Desde una perspectiva psicológica, esto toca algo profundo en los españoles y en la humanidad en general. Hemos construido sociedades enteras basadas en la ilusión de control y seguridad. Sabemos exactamente dónde está cada puerta, dónde lleva cada pasillo. Los Backrooms nos recordaban que esa certeza es frágil, que la realidad podría ser diferente de lo que asumimos. Y resulta que esa idea aterroriza al público. Razón por la cual una película que adapta y expande este concepto fue la más taquillera de terror en España.

¿Qué tiene de especial la versión extendida?
Los 16 minutos adicionales de Backrooms: Liquidación total no son solo relleno. Profundizan en los mundos alternativos, presentan nuevas amenazas y expanden la mitología de los Backrooms de formas que la versión original no podía. Para los fans que ya habían visto la película inicial, era una oportunidad de adentrarse más en ese universo infinito de pasillos sin salida. Para los nuevos espectadores, era una chance de experimentar una narrativa más completa de lo que hace que el concepto sea tan perturbador.
La decisión de lanzar una versión extendida habla también de algo sobre el público español actual: existe un apetito genuino por el contenido de terror psicológico, por historias que juegan más con la mente que con los saltos sobresaltadores. Los Backrooms no necesitan sangre ni monstruos corporales grotescos. Lo único que necesita es la idea misma: la posibilidad de estar atrapado en un lugar que no debería existir.
El legado de la leyenda urbana
Lo que hace particularmente interesante que los Backrooms haya triunfado en España es que el país ya tiene una larga tradición de leyendas urbanas que generan miedo colectivo. Desde antiguo, ha habido historias de lugares malditos, de entidades que aparecen en la noche, de desapariciones inexplicables. La diferencia es que esas historias nacían lentamente, transmitidas de boca en boca durante generaciones. Los Backrooms llegaron de internet, ya completamente formados, y encontraron un terreno fértil en una población que seguía siendo receptiva a la idea del misterio.
Quizás eso explica por qué una película sobre una leyenda de internet se convirtió en un éxito de taquilla tan inesperado. Porque toca algo que siempre ha existido en la psique española: la fascinación por lo desconocido, el respeto ante los misterios que no podemos resolver, y ese pequeño miedo que sentimos cuando caminamos por un pasillo y vemos una puerta que no recordamos haber visto antes.