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De meses a un día: la revolución gallega que acelera el desarrollo de medicinas

Óscar Navarro 16 de July de 2026 45 lecturas 7 min de lectura
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En los laboratorios de todo el mundo, científicos y farmacólogos enfrentan cada día un desafío que ha permanecido prácticamente sin resolver durante décadas: cómo acelerar el proceso de descubrimiento de nuevos fármacos sin sacrificar la precisión ni incurrir en costes astronómicos. El desarrollo de un medicamento nuevo requiere miles de ensayos preclínicos, pruebas en células y proteínas, análisis de seguridad. Tradicionalmente, estos procesos consumían semanas o meses. Una pequeña empresa gallega acaba de cambiar las reglas del juego.

La revolución silenciosa de Celtarys

Celtarys, una compañía biotecnológica fundada en 2021 como spin-off de la Universidad de Santiago de Compostela, presentó hace poco una tecnología que parece haber salido de la ciencia ficción: pruebas farmacológicas que antes tomaban meses ahora se completan en un solo día. Pero el avance no es solo una cuestión de velocidad. Detrás de este logro hay una transformación fundamental en la forma en que se hacen los ensayos preclínicos, una transformación que podría democratizar el acceso a los descubrimientos farmacológicos y acelerar el desarrollo de curas para enfermedades que hoy parecen incurables.

El secreto está en un cambio de perspectiva aparentemente simple pero revolucionario: reemplazar la radiactividad con fluorescencia. Durante décadas, los farmacólogos han usado sustancias radiactivas para rastrear cómo los potenciales medicamentos interactúan con las proteínas objetivo. La radiactividad funciona, pero conlleva riesgos significativos. Requiere instalaciones especializadas, personal altamente capacitado en manejo de materiales peligrosos, y genera residuos que deben ser gestionados según protocolos estrictos de seguridad ambiental.

¿Cómo funcionan los ligandos fluorescentes?

Los ligandos fluorescentes son moléculas diseñadas para brillar bajo ciertas condiciones de luz. Cuando se unen a una proteína objetivo en un experimento farmacológico, emiten una señal fluorescente que puede ser detectada y medida con precisión. Este enfoque ofrece todas las ventajas del rastreo radiactivo pero sin los inconvenientes. No hay radiactividad. No hay residuos peligrosos. No se requieren instalaciones especializadas. Los experimentos pueden realizarse en laboratorios convencionales, con equipamiento estándar que la mayoría de investigadores ya poseen.

La tecnología de Celtarys no solo sustituyó la radiactividad por fluorescencia. También desarrolló un kit completo y listo para usar que incluye el ligando fluorescente, todos los reactivos necesarios, controles, estándares y placas de cultivo precalibraden. Según Wilson Gomes, director ejecutivo de Celtarys, «lo que antes requería semanas o meses de trabajo laboratorio ahora se puede hacer en un solo día» gracias a protocolos prevalidados que cualquier investigador puede implementar sin necesidad de ser un experto en fotofísica molecular.

Un ahorro que va más allá del tiempo

Si la velocidad fuera el único beneficio, ya sería revolucionario. Pero Celtarys también ha logrado algo que probablemente es aún más importante: reducir drásticamente los costes. Los ensayos preclínicos con métodos tradicionales pueden costar miles de euros por experimento. La tecnología de Celtarys reduce estos costes en un 80%. Para empresas farmacéuticas grandes, esto significa presupuestos más eficientes y más recursos disponibles para probar nuevas moléculas. Para investigadores en países menos ricos, o para startups de biotecnología con presupuestos ajustados, significa que la innovación farmacológica deja de ser un privilegio exclusivo de Occidente.

Este ahorro de costes tiene implicaciones que van mucho más allá de la factura del laboratorio. Un fármaco que podría haberse descartado por razones económicas —porque era demasiado caro validarlo— de repente se convierte en viable. Una investigación que parecía inviable para un grupo pequeño de científicos se transforma en un proyecto alcanzable. En última instancia, más investigación accesible significa más medicinas, desarrolladas más rápido y a precios potencialmente más bajos.

Seguridad y medio ambiente como ventajas comerciales

Las universidades y centros de investigación están bajo presión cada vez mayor para demostrar responsabilidad ambiental y compromisos con la seguridad de sus empleados. La eliminación de la radiactividad en los ensayos no es solo una mejora técnica, es también un argumento convincente para instituciones que buscan modernizar sus laboratorios de forma ética. Menos radiactividad significa menos exposición ocupacional a riesgos, menos burocracia regulatoria alrededor de residuos peligrosos, y una huella ambiental considerablemente más pequeña.

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Celtarys ha capitalizado esto de forma inteligente. Según la empresa, en los primeros años de operación ha acumulado una cartera de más de 40 clientes distribuidos en 14 países de Europa, Asia y América del Norte. Universidades de prestigio, institutos de investigación, y startups biotecnológicas han adoptado su tecnología. Esto no es accidental. Es el resultado de ofrecer un producto que no solo funciona mejor, sino que también alinea la investigación con valores contemporáneos de seguridad y sostenibilidad.

De la universidad al mercado: el viaje de una idea

La historia de Celtarys es emblemática de cómo la innovación española puede competir a nivel mundial. La tecnología fue desarrollada originalmente por un equipo científico dirigido por el profesor Eddy Sotelo en la Universidade de Santiago de Compostela. El profesor Sotelo y su equipo trabajaron durante años perfeccionando la química de los ligandos fluorescentes, comprendiendo cómo manipular la luz emitida por estas moléculas para maximizar la precisión de los ensayos.

Cuando la tecnología estuvo lista, no se quedó en los estantes del laboratorio universitario. Celtarys fue constituida como una spin-off empresarial en 2021, permitiendo que los investigadores transformaran su descubrimiento en un producto comercial viable. La empresa ha recibido más de 2 millones de euros en financiación competitiva de fuentes públicas, una inversión que ha permitido escalar la producción y expandir el equipo. Hoy, Celtarys cuenta con diez profesionales altamente cualificados, la mayoría con doctorados en química, biología o disciplinas relacionadas.

Aplicaciones presentes y futuro prometedor

Las aplicaciones de la tecnología de Celtarys van más allá de los ensayos generales de binding de proteínas. La empresa ha identificado nichos particularmente prometedores, especialmente en el campo de los degradadores de proteínas (moléculas conocidas como PROTACs) y en la investigación de oncología y enfermedades complejas. Los PROTACs son un tipo de molécula terapéutica completamente nueva que funciona eliminando proteínas enfermas dentro de las células. Su desarrollo requiere de un nivel de precisión y minuciosidad que la tecnología de Celtarys facilita enormemente.

En el campo de la oncología, donde cada segundo cuenta en la carrera contra el reloj del cáncer, la capacidad de hacer ensayos más rápidamente podría significar la diferencia entre descubrir un tratamiento efectivo o no. En enfermedades complejas como el Alzheimer o la diabetes, donde múltiples vías moleculares están implicadas, los ensayos acelerados permiten a los investigadores explorar más hipótesis en menos tiempo, aumentando las probabilidades de un descubrimiento relevante.

El futuro de la medicina, hecho en Galicia

Celtarys representa algo importante para España: la prueba de que podemos competir en sectores de alto valor tecnológico. No somos solo consumidores de innovación extranjera, sino productores. Detrás de esta pequeña empresa de Santiago están años de investigación rigurosa, comprensión profunda de química, biología y emprendimiento.

A medida que el mundo continúa enfrentando desafíos médicos cada vez más complejos —pandemias, enfermedades crónicas, el envejecimiento de la población— herramientas como la de Celtarys serán críticas. Cada día de investigación acelerado, cada euro ahorrado en costes de ensayos, cada vida salvada gracias a un medicamento desarrollado más rápido: todo suma. La revolución silenciosa de Celtarys apenas está comenzando. Y tiene sus raíces plantadas firmemente en Galicia, en el trabajo meticuloso de científicos que decidieron que el futuro de la medicina no tenía por qué esperar.

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